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Para los que nos gustan las películas de James Bond, incluso las malas —siempre que conserven ciertas constantes (glamour y espectacularidad sin racaneo, cosmopolitismo, malos malísimos con la inevitable rareza física, mujeres guapas y unas gotitas de misoginia, etc.)—, Casino Royale es perturbadora, porque el Bond interpretado por Daniel Craig es algo diferente: más realista, violento y sufridor. Hasta ahora, Bond peleaba y realizaba esfuerzos físicos, pero no parecía notársele demasiado; incluso la tortura que sufre [Pierce Brosnan] en Muere otro día, al mezclarse con los títulos iniciales, se diluye en lo irreal, como si no hubiera pasado. Sin embargo, este Bond gana las peleas, sí, pero con esfuerzo —todas duran mucho—, a costa de llevarse sus buenos golpes, y sangra y se le quedan las marcas en la cara; además no se anda con remilgos a la hora de hacer daño con cierta vesania; no está claro si llega a resultar simpático al espectador o no, a diferencia de los Bond precedentes; es un tipo duro (hard boiled), cosa que no puede decirse, por ejemplo, de Brosnan, que es eficaz y preciso, pero no duro. Pero es que es incluso bastante más duro que Connery, el más duro hasta la fecha. También es el que menos trajes y corbata usa. Y el más feo (aunque sin duda emana de él un atractivo de pura virilidad como no tenía el personaje desde Connery: es una mala bestia esculpida por Praxíteles). Todo esto hay que reubicarlo en las expectativas. Sin embargo, precisamente por todo ello, hay que admitir, primero que es el Bond que más se acerca al original de las novelas; y segundo, que es el más verosímil, y el que presenta el mundo del espionaje como lo que es: un espacio sórdido, inmoral, desagradable y violento de verdad, y no sólo sofisticado. La verdad es que, de todos los que han sido Bond, es al que yo le confiaría una misión si tuviera que hacerlo, con la seguridad de que saldría de ello. O sea, que es una nueva visión del personaje distinta pero legítima y, cuanto más lo pienso, más me gusta. Aparte de que la cierta tosquedad que tiene se explica desde el punto de vista argumental: es el primer caso de Bond, recién ascendido a doble cero; donde se gana los galones. Habrá que ver cómo se desenvuelve después, y si gana serenidad y glamour . Algo de eso hay en la escena final de la película. La tosquedad es, pues, buscada: ahí queda el contraguiño antológico, cuando, tras un duro revés, Bond pide un dry Martini y, al preguntarle el camarero que si batido o agitado, responde: “¿Tengo cara de que me importe?”

Lo que no cabe duda, y eso va en el haber de la película, es que se trata del Bond mejor caracterizado psicológicamente, y el más profundo. En ese sentido, la historia de amor está muy trabajada y resulta muy interesante, máxime teniendo en cuenta que, como digo, se trata de su primer caso: con ella asistimos a un episodio fundamental de la forja del carácter de Bond, y las heridas de espíritu que le permitirán luego en casos posteriores (casos que, cosas de la ficción, ya conocemos), desenvolverse con su proverbial eficacia, aplomo y cinismo. En esta película Bond se quita la coraza (así lo dice él, de modo explícito) y lo paga caro.

Por lo demás, la película adolece, al igual que las de Pierce Brosnan (quizá un poco menos), de una cierta tosquedad de montaje en las escenas de acción: demasiada rapidez y demasiado desorden, a veces no se sabe bien qué pasa exactamente —la persecución inicial, un tanto demasiado larga por cierto, me hizo concebir ciertas esperanzas, porque empezaba bien, pero pronto comienza a embarullarse. El malo es impecable, un gran acierto de casting: impasible, atildado, de una rara sensualidad fría y ojos aguanosos. Si Scaramanga tenía tres pezones y Renard era insensible al dolor por una bala alojada en su cerebro, éste, Le Chiffre, llora sangre por una disfunción en los lagrimales. Admirable. En espectacularidad y glamour de los buenos, nada que objetar: si hasta en plena persecución se cae una Ca' apócrifa en pleno Gran Canal de Venecia. Magnífico. Por cosas como estas amo las películas de James Bond.

José Manuel Ruiz

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Fui al cine a ver Casino Royale 2007 y la verdad salí decepcionado de la misma. Tengo 42 años y a lo largo de mi vida me gusto el concepto estilizado o no de "007" y su paralelo "El Santo" con sus debidas y guardadas dimensiones.

La "película" me pareció un acto de equilibrismo entre la pasarela de VC que son muy buenas,  y la fea más bella por la cantidad de comerciales que se pueden poner en hora y media. Se entiende que el patrocinio es importante y por su puesto necesario, pero el abuso produce que la gente no vaya al cine y mejor si le apetece la compra en donde ustedes saben a menor precio. El que va al cine busca un producto que lo entretenga y lo haga pasar el rato muy agradable, ya sea llorando, riendo, asustándose, reflexionando o una mezcla de esta.

Lo que no es soportable, es traerse la tele abierta o por cable al Cine, donde para que salga la cuenta se le embadurnan un sin número marcas por todos lados. El acto es muy cercano a  estar en la sala, cama, comedor o espacio X, de un centro comercial donde te están exhibiendo productos y productos diversos (fritangas, bebidas, ropas de marcas, relojes, camisas, pantalones, otros.) de manera atroz.

Las chicas Bond donde estaban, solo había una chica y una señora de edad avanzada, por lo demás, solo había camareros, meseros, asistentes y demás del tipo masculino, lo que me da a pensar que la película estaba hecha de manera distinta o bien para otro genero de público.

Los paisajes en esta ocasión se resumen a un estacionamiento de hotel, una vialidad local donde un auto vuelca muchas veces, una barcaza veneciana y un pobre, no pobrísimo edificio veneciano que se derrumba.

Las películas 007 se han caracterizado por ser la cuna de la innovación tecnológica ya sea con motos acuáticas, mini escaladores automáticos, bueno hasta la ficción de autos invisibles, y en una sola cinta se hacía el despliegue de una serie de "juguetes" tecnológicos o herramientas tecnológicas que le daban un valor sin igual a la saga de películas 007, cuestión que en el caso Casino Royal 2006 se rompió y quedo del tamaño de la guantera del Aston Martin  donde se saca un desfibrilador portátil.

Cantidades interesantes de chicas guapas, juguetes tecnológicos y escenas de acción, entre muchos otros, fueron tan escasos en esta ocasión, que me hizo sentir como que estaba viendo la televisión del tipo prototipo de muy escasos recursos, comparado con lo que nos había acostumbrado el personaje de Ian Fleming.

Por cierto me parece de muy mal gusto la escena de desnudo de Bond, donde le están pegando una y otra ves en sus partes nobles. Esta escena es como para otro tipo de público y no creo que sea para el público habitual, ni masculino ni femenino que esta con el concepto. ¿Pues para donde se dirigen con esta idea? Espero que no sea por el lado equivocado.

Una disculpa por la dureza de mis comentarios, esperando que no hayan sido soeces y/o vulgares, además, espero que este mensaje le llegue al dueño o socios del concepto para que le devuelvan el perfil original al 007, ya que los cinéfilos pagamos por una cinta de acción, lleno de magia tecnológica, glamour, belleza femenina y despliegue de arte cinematográfico típico de James Bond al quien si le importaba que su martini no estuviera batido.

Gabriel Benítez

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STAXX, colaborador de IGN, realiza un analisis del guión de 112 páginas, desvelando muchos de los elementos clave del script de Casino Royale, que hemos traducido y adaptado:

Desmintiendo alguno de los rumores en torno a la película, el guión revela que no hay ninguna organización terrorista parecida a SPECTRA, ni pais ficticio en el que operan, ni malvado propietario del casino. Casino Royale no tiene relación con el blanqueo de dinero. Hay un enemigo misterioso, el Sr. White, que aparece en ciertos momentos y que podría ser parte de una organización más grande o no. Jeffrey Wright interpreta a Felix Leiter, aunque el personaje no aparece en este guión. Sin embargo, hay un personaje que podría ser él. Un cambio de nombre Un cambio en el nombre y en una línea del dialogo podrían arreglarlo. No aparecen ni Q ni Moneypenny. Eso no significa que no existan, simplemente que en esta ocasión no nos encontramos con ellos. El Aston Martin clásico aparece junto con la nueva versión. Aparecen algunos gadgets, todos prácticos y probablemente reales. Casino Royale es la historia de un hombre cuyo orgullo le provoca soportar una tragedia que le transformará en el espía que necesita ser. A pesar de algunas escenas de acción, la película se centra principalmente en los personajes, una mezcla entre Jason Bourne y John Le Carre. Resumiendo el guión, éste nos presenta a Bond recientemente traspasado del SAS a la Sección 00 del MI6, y descubriendo una trama terrorista que aún no comprende muy bien. Bond es un hombre cuyo ego le hace tomar decisiones impulsivas pero que siempre se las arregla para ganar. Se orgullece de saber ver como es la gente, lo sabe todo; Pronto aprende lo arrogante e incorrecto de su presunción. Tras matar a un pistolero fabricante de bombas, Bond quiere saber quien lo había contratado y para qué. La investigación le lleva a las Bahamas y a Miami donde descubre que Dimitrios (Abkarian) está confabulado con Le Chiffre (Mikkelsen), un banquero para terroristas y para el crimen organizado que se tenía por muerto en Iraq mientras Saddam Hussein estaba en el poder.

Le Chiffre has perdido el dinero de sus clientes (gracias a la intervención directa de 007), y necesita recuperarlo en una partida de poker multimillonaria celebrada en el Casino Royale de Montenegro. 007 es enviado para ganar a Le Chiffre y convencerlo de que se entregue a los ingleses, quienes le ofrecerán protección a cambio de información. Vesper Lynd (Green) es la burócrata del tesoro enviada por el gobierno inglés para controlar la subvención que hacen a Bond; depende de ella dar más fondos a 007 para permitirle seguir jugando en caso de perderlos. Vesper sólo piensa en los negocios, no se deja enamorar fácilmente por Bond, es una buena conversardora y algo agresiva. Hay pinceladas de misterio y parece tener un pasado problemático convirtiéndola en un personaje trágico. El plan del enemigo es muy básico, sin armas de destrucción masiva ni intentos de provocar guerras mundiales. El propio Le Chiffre no es grotesco ni cómico (como Blofeld o Tiburón), pero tampoco tan mundano como Sánchez o Kristatos ya que tiene alguna rareza física aunque no muy exagerada, lo que permite darle credibilidad. Las primeras cuarenta páginas del guión están llenas de acción que compensa una segunda parte más hablada y enfocada a los personajes. En cualquier caso, lo que realmente separará la película de sus predecesoras será la historia de amor entre 007 y Vesper, que posiblemente sea la más conmovedora y genuina. Dos aspectos desafortunados de este guión son las breves escenas que Bond necesita para recuperarse de la tortura de sus genitales y la secuencia en la que Bond está con Mathis y se pregunta sobre su función en el mundo, que en el guión ha sido convertida en una escena de suspense. El personaje de Vesper no sufre la desesperación del libro ni acaba siendo víctima de las circunstancias. La Vesper del guión se horroriza de quitar vidas humanas. La relación entre ella y Bond se debería haber tratado con mayor profundidad para que conectaran como personas antes que como amantes.

En conclusión, la película tiene éxito presentando de nuevo a James Bond como un agente secreto serio y con gancho para audiencias modernas. Se respetan las películas anteriores y gran parte de la novela de Fleming queda intacta.

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MAYIMBE, colaborador de LatinoReview, hace un análisis parcial del guión de 112 páginas, desvelando muchos de los elementos clave del script de Casino Royale, que hemos traducido y adaptado, eliminando los comentarios subjetivos:

La película puede dividirse en dos grandes partes o actos. El primer acto, que ocupa las primeras 39 páginas, es la parte con más acción e incluye tres grandes escenas. El segundo acto transcurre dentro del Casino.

Para empezar la historia se contemporiza, por tanto no tiene lugar en la guerra fría. Las primeras cuatro páginas, referentes a la SECUENCIA PRETÍTULOS, nos muestra como James bond consigue su rango de 00: matando al Jefe de Sección del MI6 llamado Dryden - por vender secretos -, y a su contacto en Lahore, el Paquistanés Fisher, a quien se enfrenta en el baño de un campo de Crickett.

En la secuencia de los TITULOS se ven fotos del CV de Bond, incluyendo su etapa dentro del SAS, intercaladas con una gran imprenta de prensa. La secuencia termina con fotos de las escenas de las muertes de Dryden y Fisher. Tras cada muerte, se estampa un 0 en la tarjeta identificativa de Bond – hasta que se convierte en 007. Una mano pone la tarjeta identificativa en una carpeta con las fotografías y el anónimo oficinista se lo lleva al interior del MI6.

La película se inicia situándonos en un campo en la jungla de Gulu, Uganda, y nos presenta a Steven Obanno, un temido líder del ejército de la Resistencia del Lord. Obanno contacta con un hombre que lleva unas gafas con montura de oro simplemente conocido como Sr. White. El Sr. White presenta Obanno a Le Chiffre, quien ha proporcionado servicios bancarios de confianza para muchos otros revolucionarios durante años. Obanno no quiere riesgos y Le Chiffre acepta. Obanno da a Le Chiffre tres cajas de metal con dinero. Obanno quiere saber si puede acceder a su dinero en cualquier parte del mundo. Le Chiffre inspira en su inhalador, le da a Obano una tarjeta de visitas y le dice a Obanno que tiene sucursales en la mayoría de los grandes aeropuertos. En esta escena también se nos presenta a Valenka, la bella guardaespaldas de Le Chiffre.

A continuación, en la página número 7 nos encontramos con Bond y su compañero de equipo Carter en una comuna de Madagascar viendo una lucha a muerte entre una cobra y una mangosta. Los dos agentes están vigilando a Bomber quien se encuentra entre la multitud mirando la pelea. La tapadera se descubre y se inicia una escena de persecución que dura varias páginas del guión situada en un área en construcción que termina en la embajada de Nambutu (esta secuencia de acción en el guión se desarrolla entre detalladas descripciones). Bond mata a Bomber y una cámara lo graba, entonces le quita la cartera a Bomber y encuentra una carta rasgada por la mitad – la Reina de Corazones. En el móvil de Bomber lee el siguiente mensaje de texto - "Ellipsis."

Seguidamente, Le Chiffre hace de anfitrión de una partida de poker de apuestas altas en su yate. Kratt, un secuaz de apariencia peligrosa se acerca a Le Chiffre y le susurra algo en su oreja. Le Chiffre se enfada y se dirige a su habitación para conectarse a CNN.com en su ordenador portátil. Ellipsis se terminará en 36 horas. Justo antes de que Le Chiffre cierre su ordenador, podemos leer el titular: "Agente Inglés Ejecuta Empleado de la Embajada", acompañado de una fotografía borrosa de Bond disparando su arma.

De regreso a los quioscos de Londres, más tomas de los titulares de los periódicos, "Nuestro Escuadrón de Asesinos Secreto" con imágenes de la cámara de seguridad que muestran a Bond disparando y matando a Bomber. En otra toma de los periódicos puede leerse: "El MI6 mata a un prisionero desarmado." La cámara se levanta para ver la Casa del Parlamento.

Dentro de un corredor privado de la Cámara de los Comunes, M (Judi Dench) avanza con su ayudante, Villiers. Él nunca la ha visto tan enfadada. M no cesa de decir cosas del estilo “¿Cómo Bond pudo ser tan estúpido?”, “¿Ella le da el rango de 00 y lo celebra disparando en una embajada?”, “¿Se ha trastornado?” “¿Y dónde está?” “En los viejos tiempos si un agente hacía algo tan vergonzoso tenía la decencia de dimitir”. M añora la Guerra Fría.

¿Dónde se encuentra Bond? Entrando en casa de M! En este momento casi se descubre el nombre de M. Ella le amenaza de matarlo si dice una sola sílaba. Él utiliza el ordenador portátil que M tiene en su casa para hacer un rastreo de la tarjeta del móvil de Bomber al que Bond llama. Bond y M discuten. Bond es muy arrogante y lleno de ego. Ella le lee sus obligaciones como agente secreto y él se va.

La acción se traslada a Nassau, en la Isla Grand Bahama. Aquí es donde descubrimos cómo Bond consigue su Aston Martin. Bond localiza a Dimitrios y a su esposa Solange. Investiga a Dimitrios en una web segura (utilizando el password de M!): Alex Dimitrios, oficialmente conocido como contratista del gobierno de Iraq, Afganistán, Chechenia, Ruanda, Nicaragua y El Salvador desde los años 70. Traficante de armas e información, vinculado a escuadrones asesinos y grupos paramilitares de derechas.

De regreso a Londres, M es informada de todo esto cuando Villiers, su ayudante, la despierta. Bond también investiga a socios conocidos. Aparece una vieja fotografía de Le Chiffre, quien supuestamente fue ejecutado en Iraq en 1998.

Bond gana a Dimitrios en el club ‘One and Only Country’ (una y única pátria) y consigue un nuevo coche con el que se dirige a casa de Solange, la esposa de Dimitrios, donde mantienen un romance.

Bond sigue a Dimitrios hasta Miami, le roba su móvil y contacta con un enemigo llamado Carlos. Una espectacular escena de acción tiene lugar a partir de aquí y durante dos páginas, desarrollada en el asfalto del aeropuerto de Miami que termina en la página 35. Como resultado Le Chiffre pierde $101.206.000.

Bond regresa a casa de Dimitrios donde se encuentra con M. Un equipo de investigación del MI6 está peinando la escena del crimen: Solange está muerta. A Bond se le instala un localizador en la parte de atrás de su muñeca para que el MI6 pueda localizarle en todo momento. Se descubre que Dimitrios trabajó como intermediario, siempre sabía como conseguir armas y gente para utilizarlas. Trabajaba con alguien que tenía el dinero. Durante años, se le relacionó con alguien llamado Le Chiffre, un banquero privado para terroristas y el crimen organizado. Él invertió su dinero y les dió acceso a él cuando lo necesitaran. A Saddam dejó de gustarle tras la Tormenta del Desierto y le cortó la cabeza. M cree que Le Chiffre es Albano. Un prodigioso jugador de ajedrez y genio matemático que le encanta demostrarlo jugando al poker. Cuando analizaron el mercado bursátil tras el 11-S, la CIA descubrió que las acciones de las aerolíneas escaseaban. Cuando las acciones tocaron fondo al día siguiente, alguien había hecho una fortuna.

Lo mismo había ocurrido esa mañana con las acciones de Boeing, o eso parecía. Con su prototipo destruido, la empresa parecía enfrentarse a la quiebra. En vez de eso, alguien perdió 100 millones de dólares apostando lo contrario. El Sr. Le Chiffre no está tan muerto como debería, lo cual explicaría cómo fue capaz de preparar una partida de poker con apuestas altas en el Casino Royale de Montenegro. Diez jugadores, diez millones de dólares de entrada, cinco millones como seguna apuesta. El ganador se lo lleva todo. Alrededor de 150 millones de dólares. M quiere a Le Chiffre vivo, pero Le Chiffre no tiene 100 millones para perder; él jugaba a la bolsa con los fondos de sus clientes, y a los clientes no les gustará ver que todo el dinero se ha esfumado.

Si Le Chiffre pierde la partida, no podrá escapar a ninguna parte. M le dará protección a cambio de que explique todo lo que sepa. M pone a Bond en la partida, sustituyendo a alguien que jugaba por un sindicato. Según Villiers, Bond es el mejor jugador del servicio. M desea que ojalá no fuera así…

A partir de aquí, en la página 39, empieza el segundo acto. En la primera escena del tren Bond conoce a Vesper Lynd que trabaja para el Departamento del Tesoro. Vesper pone a Bond en su sitio y el dialogo en esta escena es muy inteligente. Descubrimos más información personal sobre Bond relative a cómo fue criado y a su entorno. En este punto tiene lugar la escena más desagradable: la tortura de los genitales de Bond.

Imágenes de producción
Pase de prueba

Noticias sobre Casino Royale
Primer video del rodaje
(2,9 MB)
Trailer en francés (5,73 MB)

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