¡Por fín me he terminado la novela de Jeffrey Deaver! Voy a destapar lo que me parezca, asi que si hay alguien que quiera leerla, que no continue leyendo este post.
Es curioso que, sin haber leído ninguna de Fleming, la primera que haya leído sea ésta...
No se puede decir que me haya entusiasmado mucho pero debo reconocer que la literatura ofrece más margen de sorpresa que las películas. Por ejemplo, te permite sorpresas como descubrir que el mercenario Gene Theron que se ofrece a hacer negocios con el magnate de la basura Hynt es en realidad Bond en el siguiente capítulo. En una película lo habrías visto al instante, lógicamente, sin sorpresa de por medio. Y es que no todas las novelas pueden ser llevadas al cine, me viene a la mente la magnífica "Génesis" de Bernard Beckett, literalmente es imposible adaptar esa historia en imágenes porque te cargas la esencia de la novela, la sorpresa final, lo que demuestra que el mundo literario ofrece a la imaginación un margen muchísimo más amplio que el visual cinematográfico. Algo asi pasa en esta novela de Deaver en varias ocasiones, o, como comentó El Santo en el podcast 045 sobre "Solo se vive dos veces", es más facil imaginar a Bond disfrazado de japonés en la novela que a Connery en la pantalla como tal.
Pero volviendo a "Carta Blanca". Yo solo puedo comparar este Bond con el cinematográfico, no con el de las novelas de Fleming. Y, realmente, el de esta novela tiene poco que ver con el cinematográfico. Es más realista respecto a como debe ser un Agente Secreto que el de Dalton y Craig juntos, porque en realidad es archisabido que, en el mundo del espionaje, la investigación prevalece sobre la acción puntual. Además, este Bond no podría haber cumplido su misión solo, la colaboración de su departament, de Leiter en Dubai, de la policia sudafricana, es fundamental, no solo salva la vida varias veces gracias a ellos sino que obtiene valiosa información por ellos, le ofrecen cobertura... En cambio, en el cine, Bond suele trabajar solo, el superespía que puede terminar solo con los malos.
En cuanto a trama se refiere, creo que la trama de distracción respecto al Incidente Veinte, el de Gennehad y el magnate de la basura, ocupa demasiadas hojas. Y el objetivo final, lo de Sudan, lo resuelve en cuatro hojas. El magnate de la basura, el necrófilo, es bastante ridículo, el de su esbirro irlandés muy estereotipado respecto a los personajes de su calaña tipícos de estas historias.
También hay giros en el guión bastante tramposos valiéndose de que el lector no ve. Tampoco me gusta que el narrador sea omniscente, es decir, que no esté contada desde el punto de vista de Bond, de lo que él va descubriendo. Se mete en la mente de los malos, en vez de dejar que mueran por la boca o sus actos.
Y James Bond, en si mismo, parece estar deseando tener pareja estable. Es muy respetuoso con sus compañeras de trabajo y se plantea una relación seria con la activista anti-hambre - la única que se liga aunque filtree con otras dos-, que tiene la suerte de no terminar muerta pese a resultar ser el cerebro como Elektra King. Y como le apena que otra regrese con su ex. Por otro lado, es completamente respetuoso respecto a M. Pero carece del sentido del humor del Bond que conocemos, es un Bond bastante soso, en mi opinión. Y la novela tiene toques ternuristas como la aparición de la anciana abuelita de la poli sudafricana. ¿Por qué ya de paso no le ha puesto Beaver a esa poli un hijito para ver a Bond jugando con el niño a la pelota, incluso teniendo que salvar al mocoso con el que tanto se ha encariñado
Y respecto a lo de los padres de Bond, curioso
En resumen, dejando a un lado el tema del basurero, el modo de espionaje que muestra Beaver es bastante realista, pero la intención le sale mal a Beaver porque la trama que monta es muy mediocre. Nada que ver con un John La Carré.



