La espía que me amó | Top secret

Las curiosidades y los secretos mejor guardados de la décima aventura oficial de James Bond

Ian Fleming nunca quedó contento de su novela La espía que me amó. En este raro libro, escrito desde el punto de vista de la heroina, 007 no aparece hasta el final de la historia y la mayoría de la acción transcurre en una habitación de motel. En consecuencia, cuando Ian Fleming vendió los derechos de sus libros a Broccoli y Saltzman, fue con la especificación de que la historía debería ser reinventada para la gran pantalla y sólo se podría utilizar el título.

Robert Brown, que interpreta al Almirante Hargreaves, más adelante encarnaría a M.

Richard Kiel hizo saber que los dientes de acero inoxidable de Tiburón eran tan dolorosos que sólo los podía llevar durante cinco minutos seguidos. Peter Thomas, el técnico dentista creador del temible aparato, aún conserva los moldes originales en su poder.

Se dice que las audiencias supieron que la vieja fórmula Bond aún funcionaba cuando 007 esquió saltando desde el acantilado en la famosa secuencia precréditos, provocando el aplauso entre los fans. El salto - uno de los más memorables de la historia de las películas - fue realizado por Rick Sylvester y grabado por múltiples cámaras en Asgard en el remoto Parque Nacional de Auquittuq en la Isla de Baffin en Canadá. 

El salto de Rick Sylvester, un hombre bajito y con gafas, se rodó en una sola toma y, si se pasa la imagen a cámara lenta, puede verse como uno de los esquis golpea el paracaidas recien abierto, algo que podría haber sido funesto para el especialista si lo hubiese roto.

En uno de los primeros borradores de la película, la escena en la que Bond y Anya regatean por el microfilm de Max Kalba iba a ser una tensa secuencia en la que apostando en el backgammon Bond le ganaba 50.000 libras a Kalba pero este moría antes de pagarle. Esta secuencia se recuperó en Octopussy para el momento en que Bond se enfrenta a Kamal Khan.

La posterior secuencia del desierto persiguiendo a Tiburón tambien estaba más elaborada, ya que Bond y Anya, a parte de utilizar un deportivo, debían enfrentarse a bandidos Tuareg y se descubría que el collar de perlas de Anya escondía en realidad pequeñas granadas de mano.

Buscando inspiración para crear el Atlantis de Stromberg, Lewis Gilbert se desplazó hasta Okinawa donde habían construido una estructura que se alzaba desde dentro del agua. Allí descubrió el Aquapolis, una especie de plataforma petrolífera en la que el gobierno Japonés se había gastado 77 millones de dólaress para la Expo '75. El Aquapolis aún no estaba terminado pero no era del agrado de Gilbert que decidió retomar conceptos propios basados en elipses y círculos.

Ken Adam pidió asesoramiento al famoso Stanley Kubrick sobre cómo iluminar el nuevo plató "007 Stage" que se estaba construyendo para la ocasión. Tras su reticencia inicial para evitar ser el centro de los chismes de Hollywood, Kubrick accedió a ir con Ken Adam en secreto a los Estudios Pinewood un domingo sin que nadie les viera.

 La elección del Lotus Esprit por parte de los productores se debe a la audacia del por entonces jefe de relaciones públicas de Lotus, Don McLaughlan. Cuando McLaughlan se enteró que se buscaba un nuevo coche para James Bond, y sabiendo que la competencia para que un producto apareciera en esta serie ya era feroz, decidió que debían ser los productores quienes acudiern a él. Para ello aparcó un prototipo de Lotus Esprit en la puerta de los Estudios Pinewood, quitando cualquier placa identificativa de la marca, y se fue a visitar a un amigo cercano. Cuando los trabajadores salieron para comer, se percataron del extraordinario vehículo y lo miraban con asombro sin saber su marca. Entonces McLaughlan llegó, se abrió paso entre la multitud, se subió, y se marchó sin responder una sola pregunta deliberadamente. La táctica funcionó.

Roger Becker era un trabajador de la Lotus cuyas habilidades como conductor le convirtieron fortuitamente en especialista de la serie Bond. Por casualidades de la vida, el especialista contratado por EON no estaba presente en el momento de rodar la secuencia en la que el coche debía subir una colina, girar y derrapar en un mirador con arena. Becker se puso al volante y consiguió porner al límite el Lotus Esprit provocando el efecto de deslizamiento deseado por los productores, algo que no conseguía realizar el especialista de EON. La toma tuvo que repetirse porque no había dado tiempo al equipo para filmar, pero desde entonces se unió a la familia Bond.

En una entrevista de 2010 realizada por Empire Magazine al guionista Tom Mankiewicz, éste recordaba su mejor ocurrencia escrita que, sin embargo, fue eliminada de la película: 

Cuando 007 y Anya se encuentran por primera vez en el bar, él le dice: “Debo decir que es usted más bonita que en las fotografías, Mayor”, y ella responde “La única fotografía que he visto de usted, Sr. Bond, fue tomada en la cama con una de nuestras agentes, la Sra. Tatiana Romanova”. Roger Moore entonces decía “¿Estaba sonriendo?” y Barbara Bach respondía “Por lo que recuerdo, su boca no era inmediatamente visible” a lo que Roger sentenciaba “Entonces yo era el que sonreía”.

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