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Los medios de transporte más espectaculares aparecidos en la octava aventura oficial de James Bond

Lanchas Glastron

La extensa persecución de lanchas se filmó en el estado de Lousiana. Aquí, el especialista Jerry Comeaux pasó dos semanas orquestrando la dramática secuencia.

Una de los mejores escenas de la secuencia es aquella en la que la lancha de Bond sale del agua y momentáneamente planea sobre un trozo de tierra (y el coche de policía del Sheriff Pepper), antes de aterrizar de nuevo en el agua. Este salto de 120 metros lo consiguió Jerry Comeaux (con la ayuda de una rampa) sóo con dos intentos. Se utilizaron cuatro docenas de lanchas, todas impulsadas por motores jet Evinrude, ya que no se podría haber realizado con motores convencionales.

Otras escenas terminaron en desastre. Para la que la lancha irrumpe en una boda, se destrozaron hasta tres botes. Para cuando la filmación se terminó, se habían destrozado más de doce lanchas. Hoy en día, la secuencia de la persecución, aunque demasiado larga, sigue impresionando por su originalidad.

Bus de Londres

En otra secuencia de persecución única, Bond conduce un autobús de dos pisos mientras que los secuaces de Kananga lo persiguen en Harley Davidson y coches de policía.

Utilizando una maniobra atrevida, Bond acaba con las motocicletas derrapando sobre una superficie mojada que le permite hacer un giro de 180 grados provocando que las Harleys pierdan el equilibro debido al suelo deslizante, o salgan de la carretera para esquivar al autobús que se les echa encima.

Para acabar con los coches de policía, Bond pasa por debajo de un puente bajo que cortará el piso de arriba y caerá sobre los sorprendidos coches. Para esta escena no hubo especialistas. Maurice Patchett, un profesor de conducción para autobuses de Londres, se encargó de ella y dio a Roger Moore un curso acelerado sobre los fundamentos básicos para conducir un autobús de dos pisos. Para lograr la escena, el diseñador de producción Syd Cain puso la parte de arriba del autobús sobre rodillos. Filmado en la bahía de Montego (Jamaica), estas escenas, que apenas duran unos minutos en la película, llevaron cuatro días de intenso trabajo para conseguirlas.

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